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Unidad didáctica 2: Qué dicen los datos: indicadores y ambiente (3h)

2.6. Partículas en suspensión y sus efectos en nuestra salud

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Hasta un 95% de la población europea vive en ciudades donde se superan los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). | Getty Images

 

La mala calidad del aire de las ciudades afecta a nuestra salud y provoca miles de muertes prematuras al año: 1.032.833 muertes al año en China, 621.138 en India, 54.507 en Ucrania, 32.668 en Turquía, 26.241 en Brasil, 26.160 en Alemania o 16.798 en México.

En efecto, en el aire existen diferentes gases y partículas sólidas en suspensión que se consideran contaminantes, es decir, sustancias que tienen concentraciones en el aire suficientemente altas como para producir daños a los humanos, a otros animales, a vegetación o materiales.

Los contaminantes se pueden clasificar entre gases y partículas en suspensión (muchas veces conocidas como PM, del inglés particulate matter).

Los gases son aquellos contaminantes que están en estado gaseoso o vapor. Los gases contaminantes más relevantes por sus consecuencias en la salud son el dióxido de nitrógeno (NO2), el dióxido de azufre (SO2) o el ozono troposférico (O3) (no confundir con el ozono estratosférico, la conocida capa de ozono, que se encuentra a 20 km de altura y nos protege de la radiación ultravioleta).

Las partículas en suspensión incluyen todas aquellas substancias que se encuentran en el aire en estado líquido o sólido. Éstas incluyen, por ejemplo, el polvo de origen mineral (arena) o el hollín.

 

Efectos en la salud

Una característica importante de las partículas es su tamaño, puesto que esto determina, en parte, los efectos que pueden causar en la salud.

Los humanos hemos desarrollado formas de filtrar las partículas. Así, las partículas de más de 10μm quedan retenidas en la nariz o la garganta. Las de menos de 10 μm (PM 10) ya son respirables, llegan a los pulmones. Entre éstas distinguimos las de más de 2.5 μm, que sólo pueden llegar a los bronquios o bronquiolos y las de menos de 2.5 μm (PM 2,5), llamadas finas, que pueden llegar hasta los alvéolos. Por último, las partículas ultrafinas, de menos de 0.1 μm, pueden llegar al tejido pulmonar y pasar al torrente sanguíneo, desde donde pueden llegar a cualquier parte del cuerpo y causar problemas, lo que las hace más peligrosas.

Para obtener más información sobre este tema, descárgate este artículo.

 

Actividades

  1. ¿Somos realmente conscientes sobre el impacto que genera la contaminación? Lee este artículo de El Pais y piensa maneras como podríamos conscienciar más y mejor a la población.
  2. En este documento tienes distintas propuestas de actividades relacionadas con la contaminación atmosférica y el impacto sobre la salud que puedes realizar con tus alumnos.